Noche de Bodas (Microteatro)

La obra  «Noche de Bodas» la escribí como ejercicio del Taller de Dramaturgia ofrecido por la  Escuela Internacional de Arte Dramático Caracas (ESIART) en Marzo 2017.

Está comprendida por 5 escenas: Apetito, Estímulo, Tensión, Clímax y Resolución;  y por su duración está pensada para ser una obra de Microteatro.

A continuación encontrarás fragmentos de esta obra de mi autoría. Para leerla completa sigue el siguiente enlace: Noche de Bodas


Miguel Ángel:  (…) Y a pesar de ser el mayor, también empezaste a llamarme tío…

Se retira el pantalón.

Inicialmente sentí ternura. Ver como ayudabas a tu mamá desde tan joven me encantaba, me sentía identificado. Cuando tu papá llamaba para discutir con ella, sugerías jugar al escondite con tus hermanos para distraerles. Yo participaba de esos juegos y a pesar de nuestras edades, nos imaginaba a todos como niños.

Miguel Ángel está sentado en ropa interior en la cama.

Me gustaba sentarme a tu lado para ayudarte con las tareas del liceo. Inventaba excusas para tocarte: una palmada de felicitación, jugar al escondite a oscuras para sorprenderte… Cuando reías, una calidez llenaba mi pecho.

El sobrino entra en la habitación sin prestarle mucha atención a Miguel.


Miguel Ángel: (representando ambos la acción) … subíamos el ascensor. Viste mi mano y notaste una de mis esclavas de plata. Me dijiste que la querías. La verdad, no tenía mayor apego a ella, pero por instinto te dije que no podías tenerla. Te reíste, y como retándome te pusiste en posición de ataque. Te lanzaste a mi mano, y te esquivé colocándola detrás de ti. En menos de un segundo, sujetaste mi mano y te diste vuelta. Mientras te esforzabas por alcanzar la esclava, yo hacía amagos de detenerte, tenía tu nuca en mi cara,  podía oler tu cabello, sentir tu cintura en mi entrepierna. El tiempo se detuvo. Ambos lo hicimos… ¿lo imaginé? El ascensor llegó a su destino. El segundo eterno terminó… ¿ocurrió algo realmente? Entre risas te separaste.  Dijiste que ya no la querías.


David en ropa interior se admira en el espejo. Miguel mira en dirección a David.

Miguel Ángel: Eres deliciosamente adolescente, David. Creciste y te convertiste en un joven atractivo. Tus hombros y pecho se ensancharon, tu voz se hizo más grave —incluso más que la mía—.  Varias veces te desvestiste frente a mí y te observé sin que te dieras cuenta. Tu piel se hizo más firme; tus tetillas, antes rosadas, se oscurecieron un poco. La silueta de tu miembro bajo el interior creció… Tiene nombre lo que me ocurre, David: necesito tocarte.

Ambos se rozan la entrepierna.

Miguel Ángel: ¿Cómo no desear tu cuerpo desnudo, tu piel blanca y tus labios rosados, David? ¿Cómo no anhelar tu pecho, tus muslos y tus lunares?

Miguel se acuesta. Silencio.


 Miguel acostado. El adolescente camina a la cama.

Miguel Ángel: David se acerca… y yo me acuesto boca arriba. Para recostarse al otro lado de la cama, me pasa por encima. (David está frente a frente con Miguel, el tiempo se detiene) Aspiro el aroma dulzón de su sudor.  Su olor me emborracha. Nunca había estado tan cerca de él, nunca tan cerca y con tan poca ropa…

“No tengo frio”, me dice rechazando la cobija.

Duerme. Lo observo. Admiro a mis anchas su figura descubierta, la silueta de su ropa interior, sus cabellos negros.

Pasan las horas.

Miguel Ángel: Avanza la noche, él duerme… yo no. Me acerco a su cuerpo adolescente. Nunca había estado tan tentado a tocarle. Percibo su calor y veo pequeñas gotas de sudor en la fina tela de su franelilla…

 


Para leer la obra completa sigue el siguiente enlace: Noche de Bodas


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