Miss Indigencias es una disparatada confluencia de turbios personajes de la sociedad venezolana: una ex Miss Venezuela, un banquero, una aspirante a modelo y un borracho obrero, que están atrapados en un vagón del metro de Caracas. Forzados a interactuar y a reconocer su lado bestial, develan sus secretos más profundos y vergonzosos, exhibiendo su humanidad sin perder el absurdo y los momentos jocosos. Los pasajeros tejen los hilos de su propia desgracia, ofuscados por la vanidad, el clasismo y la insensibilidad al dolor de aquellos que también comparten el tren/país.
A continuación encontrarás la primera escena de la obra. Para leerla completa sigue el siguiente enlace: Texto Drámatico de Miss Indigencias.
Personajes
Mérida: Ex Miss Venezuela. Mujer madura, delgada, de rostro fino y moreno. Cabello blanco que llega a la cintura. Lleva ropas que muestran que vive en situación de calle y una corona réplica de la usada por Paulina Vega (Miss Universo 2015), ingeniosamente elaborada en papel periódico.
Miguel Ángel: Viste de traje clásico y corbata, ambos viejos y descoloridos. Da la impresión de un banquero venido a menos.
Verónica: Estudiante de modelaje de actitudes corrientes y ordinarias. Cabello rubio teñido. Luce uniforme de academia de modelaje y una banda de “Miss Actitud”.
Operador de Tren (VOZ EN OFF): Voz masculina. Denota torpeza al hablar, y la mayoría de las veces parece no entender las cosas que dice.
Patrocinante: Hombre atractivo, de bigote tupido.
Borracho Obrero: Hombre mayor. Usa ropas alusivas a la marcha del día del trabajador.
Pasajeros: Desde el primer momento involucran al público. La mitad usa ropas a favor del gobierno, la otra mitad de la oposición.
Cantante: Estudiante de bachillerato. Lleva una guitarra.
ACTO ÚNICO
El poeta ansía para sí claridad, también, para los otros.
Hanni Ossot
Escena 1 – Cuando la tarde languidece
La obra se ambienta en el interior de un vagón del Metro de Caracas luego de la Marcha del Día del Trabajador. El público puede estar ubicado dentro del mismo. La acción inicia en la entrada del vagón: el Borracho Obrero duerme cerca; Verónica y Miguel esperan que el tren abra sus puertas; la ex-Miss Venezuela realiza su pasarela triunfal, saludando y sonriendo a los pasajeros.
OPERADOR DE TREN: Se informa a los señores usuarios que el tren que se encuentra en el andén es el último en prestar servicio comercial; por lo que deberán abordarlo o desalojar la estación.
Verónica y Miguel Ángel entran al vagón; Mérida ajusta su corona y les sigue. Entra el Borracho Obrero, trastabillando, haciendo escándalo e interactuando con el público.
OPERADOR DE TREN: Tren con destino estación Zoológico.
Se escucha la señal de cierre de puertas.
MÉRIDA: ¡Buenas noches, Metro de Caracas! (Silencio). Dije: ¡Buenaaaaaas nocheeeeeeees, Metro de Caracas! (sujeta su corona).
Los actores que hacen de PASAJEROS contestan ad hoc con evidente hastío y en diferentes tiempos.
MÉRIDA: Para mí es un enorme placer estar esta noche frente a Uds; representando a mi país y a la valerosa y trabajadora mujer venezolana. (Hace una pausa y espera el aplauso del público).
VERÓNICA: (Ignorando lo que ocurre a su alrededor) Mírenme pues… la más regia, la más bella y divina. Nada más y nada menos que “Miss Actitud” de la mejor academia de modelaje de Caracas (Le muestra a los pasajeros su banda). Valieron la pena los esfuerzos, la dieta y hasta teñirme el pelo 5 veces para llegar a este rubio natural. Lo tengo todo: catira con cuerpo y MUCHA APTITUD (sic). (Se toma selfies)
MIGUEL ÁNGEL: (Hastiado) ¡Estos indigentes cada vez se inventan más vainas! Uno tiene que partirse el lomo trabajando en el banco, llamando todo el día para ofrecer créditos y pólizas a gente que no quiere ni escucharme la voz, y estos esperan que uno les regale la plata. ¡Pues por mí se van a joder! (Mira a los pasajeros buscando aprobación, lo ignoran).
VERÓNICA: (Intrigada con Mérida) ¡Qué cosa más rara! Desde que crearon la misión social esa, la que recogía a los indigentes y les daba techo, esto se había dejado de ver. ¿Cómo era la cosa? ¿Misión Vagabundo?
MIGUEL ÁNGEL: (Riendo) No niña, esa era la de los perros… Me recordaste de la película de Disney. La misión social se llamaba “Madre Teresa de Calcuta”.
VERÓNICA: Bueno, EQUIS, el punto es que ya no se veían tantos como ahora…
MIGUEL ÁNGEL: ¡Hasta dos o tres por vagón! Aunque la situación es más seria, porque los he visto bien vestidos buscando comida en los basureros.
MÉRIDA: (En voz alta) Vengo a ofrecerles esta noche unas hermosas artesanías. Yo misma las hice.
Mérida le acerca un bolso a Verónica.
El tren frena de golpe, Mérida no puede sostenerse y tropieza a Verónica.
VERÓNICA: ¡No se me acerque! No me vaya a dañar el peinado.
MÉRIDA: Discúlpeme, señorita… ¡Oh!, ¡pero si es una Miss! (Mira su uniforme) Bueno, veo que es más bien una aspirante.
VERÓNICA: NINGUNA aspirante, ¿OK? ¡Yo SOY una Miss! ¿No ve la banda? O, es que… aparte de INDIGENTE ¿es ciega?(La mira de pies a cabeza y deja escapar una risa) A ver, ¿qué es lo que está vendiendo?
MÉRIDA: Son pulseras y adornos hechos a mano. Si puedes comprarme alguna te lo sabré agradecer.
VERÓNICA: (Revisando el bolso) Pero… si estas son puras baratijas. Parecen hilos amarrados. ¡Ni siquiera son bonitos! ¿No tiene otra cosa, señora?
MÉRIDA: (En voz baja) Ya que lo preguntas, y sólo por la precariedad de mi situación, me veo obligada a vender los remanentes de mi reinado como Miss Venezuela. (A todos) Les ofrezco estas hermosas joyas: un esplendoroso collar iluminado con bellos circones de piedra rusa tallados en Estados Unidos. Como puedes ver, la plata sucumbe ante el baño de exquisito oro blanco.
Mérida presenta un terciopelo azul a su alrededor. Nadie puede ver realmente la pieza.
MIGUEL ÁNGEL: (Entre dientes) El último tren y tenía que venir sin aire acondicionado. Y yo con este traje… ¿A quién se le habrá ocurrido la idea de usar trajes de lino en un país tropical?
MÉRIDA: Quizás prefieran una delicada pulsera. ¡Son joyas dignas de una reina! Los cristales austríacos contrastan con las madreperlas japonesas y las incrustaciones de Swarosky.
Mérida presenta un terciopelo verde a su alrededor. Nadie puede ver realmente la pieza.
Una mujer embarazada se desmaya. Los pasajeros gritan.
Se escucha la señal de alarma.
OPERADOR DE TREN: Se ha presionado el botón de alarma: si la emergencia es eh… real y persiste, presiónelo nuevamente.
VERÓNICA: (Ayuda a la muchacha a recuperarse) Mamita, ¿qué te pasó vale? ¿qué hacías parada? Mira, allá están los puestos preferenciales.
La pasajera se aleja y se queda de pie, ya que el Borracho Obrero baila sobre los asientos preferenciales.
Los pasajeros gritan nuevamente: El borracho ha caído muerto.
Algunos intentan levantarlo, lo abanican, hacen esfuerzos por revivirlo y finalmente se dan por vencidos. Lo levantan y lo tiran dando la espalda al público.
Se escucha la señal de alarma de forma ensordecedora.
MIGUEL ÁNGEL: ¿Y ahora qué? (Mirando al cadáver) La gente y su manía de quejarse por todo. Cómo si sirviera de algo…
OPERADOR DE TREN: Su emergencia será atendida en la próxima estación.
MIGUEL ÁNGEL: ¡A este paso nunca vamos a llegar!
MÉRIDA: (Con sendos terciopelos en las manos, hacia Verónica) Mi niña, ¿le gustó algunas de las artesanías., o… de las joyas? Le aseguro qué las usé cuando gané el certamen, es lo único que Edén no me quitó.
VERÓNICA: No gracias, vieja: no estoy interesada. La verdad me cuesta mucho creer que haya sido Miss Venezuela, o siquiera modelo.
MIGUEL ÁNGEL: Con esas ropas y la corona de periódico parece más bien “Miss Indigencias”.
Las risas explotan por doquier. Mérida se mantiene serena.
Muestra los terciopelos al resto de los pasajeros. Empieza a desesperarse.
MIGUEL ÁNGEL: (Intrigado) Aunque debo reconocer que es la primera vez que un indigente entra en el vagón y no nos está ahogando con su tufo. Ud. más bien trae consigo una fragancia fresca.
VERÓNICA: ¿Cómo si estuviéramos en un parque o un bosque?
MIGUEL ÁNGEL: Aroma de lirios, ¡lirios blancos!
EL BORRACHO OBRERO: (Importunando aún desde la muerte) ¡Cómo la de los velorios!
Murmullos. Algunos pasajeros asienten, sorprendidos.
MIGUEL ÁNGEL: (Se levanta para olerla mejor) A la vez es dulce y reconfortante: como una taza de manzanilla. (Sigue olfateando hasta llegar a Verónica) ¡Fos! Qué diferencia con otras, que esas cabezas le hieden a trapo mojado con gelatina.
EL BORRACHO OBRERO: ¡Y a sobaco!
Murmullos. Algunos pasajeros hacen muecas de asco.
VERÓNICA: ¡Señor, respete que no respondo! En otra ocasión le diera lo que se merece; pero hoy no. Hoy quiero que mi mamá me vea con mi banda y mi cabello arreglado.
MÉRIDA: Definitivamente tienes cualidades de Miss: autocontrol y amor al otro. Yo también quería ser vista y conocida. Cuando gané el reinado todo el país estaba pegado a la televisión. Pero, la única persona que quería que me viera no quiso hacerlo.
VERÓNICA: Solo por eso no lo pongo en su sitio, “señor”. Es más, ni siquiera estaría aquí. Fuese (sic) agarrado un moto-taxi y ¡LISTO! ya estuviera en mi casa.
MÉRIDA: ¡Que alegría! Más cualidades: ¡paciencia y perseverancia!
MIGUEL ÁNGEL: Llegarías… (se acerca a Verónica como si fuera a olfatearla, se detiene) apestando a gasolina y humo…
VERÓNICA: ¿Otra vez con el tema? ¡Debe ser que ese saco suyo no hiede a sol!
Algunos pasajeros hacen muecas de asco y le dan la razón.
Un grupo de pasajeros se mueve para alejarse del conflicto, otros se acercan para escuchar mejor.
MIGUEL ÁNGEL: Ahora que lo mencionas, lo percibo. ¡Es cierto! Qué vergüenza ¡Señora, no se aleje por favor!
EL BORRACHO OBRERO: ¡Respete a la Reina!
MÉRIDA: Miss…
MIGUEL ÁNGEL: ¡Eso! Miss, cómo sea, ¡no se aleje!
Mérida se mantiene serena, imperturbable.
MIGUEL ÁNGEL: (Se suelta un poco la corbata) La verdad señora, este… Miss; yo no sé mucho de eso. Pero uno ve en las noticias a la ganadora de cada año, y nunca había oído hablar de una Miss Venezuela que no fuera famosa y que usara el Metro como los demás mortales; o que estuviera en su “situación” ¿Podría decirme en qué año fue el concurso?
VERÓNICA: ¡Ahja!, y si no es indigente, ¿por qué anda con esas ropas viejas?
MÉRIDA: (Cómo si estuviera en un certamen) Disculpe, ¿me puede repetir la pregunta?
EL BORRACHO OBRERO: Que… ¿por qué anda tan mal vesti…?
MIGUEL ÁNGEL: (Interrumpiendo) ¿En qué año fue su coronación?
MÉRIDA: ¿Me podría decir Ud. señor, en qué año estamos actualmente?
Miguel y Verónica se muestran incrédulos.
MÉRIDA: El tiempo se detiene para nosotras una vez somos coronadas. Desde aquel momento y hasta hoy no han transcurrido más que unos instantes. ¡Al coronarnos recibimos la Gracia! (Pausa) Aunque deambule todo el día, ¿ven mi piel? No tiene ni una mancha de sol. ¿Perciben mi aroma? ¡Es el olor de la Gracia!
Miguel Ángel y Verónica cierran los ojos extasiados, casi arrodillándose a su lado.
MIGUEL ÁNGEL: ¡Es verdad! El aire a su alrededor es impoluto; aun cuando tenemos al Borracho Obrero al lado, que desde temprano apesta a violín y orine.
EL BORRACHO OBRERO: ¡Será tu abuela!
Todos miran al Borracho Obrero, haciendo muestras de tristeza por su muerte.
MÉRIDA: La Gracia, lo llena y puede todo. De todo lo demás, de lo no esencial me he desprendido.
MIGUEL ÁNGEL: Lo esencial es un café con leche en las mañanas, acompañado de una arepa con queso; unas cervecitas el fin de semana con los panas.
VERÓNICA: Para mí lo esencial es ganar todos los concursos de la academia. Qué ninguna tipita esté por encima de mí.
MÉRIDA: Me desprendí de la percepción del Tiempo…
MIGUEL ÁNGEL: Las amistades también son importantes; incluso aquellas que se bajaron del tren en la menor oportunidad. Pero estos días sólo quisiera poder darme un buen baño con jabón, champú, acondicionador, ponerme una camisa limpia y para terminar rociarme con un delicioso perfume de Carolina Herrera. ¡Eso es lo esencial! ¡Lo esencial es no apestar! (arroja el saco).
VERÓNICA: He ganado casi todos los concursos en los que he participado desde el liceo. El siguiente paso es el Miss Venezuela. Pero, para entrar necesito un patrocinante ¡Eso es lo esencial! ¡Lo esencial son los patrocinantes!
MÉRIDA: A veces creo más bien que el Tiempo quien se olvidó de mí. ¿Me podrían decir qué año es exactamente?
VERÓNICA: Ya le digo viejita. Déjeme avisarle a mi mamá por donde voy (Levanta el teléfono y se mueve entre los pasajeros buscando cobertura, no la consigue y regresa).
MÉRIDA: ¿Ud. sí puede decirme?
MIGUEL ÁNGEL: (Aflojando un poco su corbata) ¿Cómo saberlo? este calor no me deja pensar. ¿Cuándo vamos a llegar? (Pausa) No debería pasar trabajo en este tren junto a estos marginales, con mis 5 años de carrera y una especialización, debería ir en un Mercedes Benz con aire acondicionado.
El tren frena repentinamente.
MIGUEL ÁNGEL: Yo sabía que a esta vaina no le estaban haciendo mantenimiento…
OPERADOR DE TREN: Le recordamos a los señores usuarios que el tren cuenta con un plan de mantenimiento realizado por mano de obra venezolana. Y, es más, antes de nuestro Presidente ¿cuándo en este país se ponía un tornillo que NO fuera importado?
EL BORRACHO OBRERO: Debe ser que los buses Yutong los hacen en Ciudad Bolívar.
MIGUEL ÁNGEL: ¡Estoy agotado! No aguanto el dolor de cuello: todo el bendito día trabajando frente una computadora para ganar una miseria. ¿Cuándo descansaré? De algo estoy seguro, no será cuando llegue a dormir en el colchón deforme y viejo de toda la vida. Ni siquiera es mi cama, ¡vivo en la casa de mi mamá!
MÉRIDA: Me recuerdas a mi hermano Edén. Él sufría y hacía sufrir a los demás. Especialmente a mi…
VERÓNICA: Yo sólo quiero progresar, pues. Llegar lejos, ser la mejor y la más bella. Qué las demás mueran de la envidia. Mi mamá tuvo que hacerme el vestido para el este concurso. No como a Jessica, a ella sí la escogió un patrocinante. ¡Qué arrechera, vale! ¡YO gané la banda! Yo estoy más buena que ella… ¿Por qué ella y yo no? (Pausa) Ah, claro, como ella es de ese colegio fino.
MÉRIDA: (A Verónica) Lo difícil es mantenerse en el tiempo cuando todos los que alguna vez te adoraron se hayan olvidado de ti: los patrocinantes, admiradores y “missiologos”. Con cada nueva reina, la anterior es relegada. Por eso lucho férreamente para recordar siempre quien soy; para no olvidar a Edén… El olvido es “alcanzar la muerte sin morir”.
MIGUEL ÁNGEL: ¡Y este calor! ¡Este condenado calor! Y rodeado de estos marginales sin principios; a diferencia de mí, que tengo TODOS los principios… (Pausa) ¿Cómo es posible que vayamos en un vagón sin aire?
OPERADOR DE TREN: En un país sin aire…
MIGUEL ÁNGEL: Se roba mis fuerzas… No me quedan fuerzas.
MÉRIDA: Todo empeoró para mí luego de aquella noche tan linda. Permití que Edén me arrebatara todo y me arrojara a la calle.
VERÓNICA: ¿Y si no logro nada? (Hacia Mérida) ¿Y si termino como esa mujer?
EL BORRACHO OBRERO: (En voz militar) ¡Si quieren CURDA vengan conmigo!
Silencio.
Se escucha señal de cierre de puertas.
Para leer el texto completo sigue el siguiente enlace: Texto Drámatico de Miss Indigencias
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